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Ejecución
del proyecto / Organismo contraparte:
La Cooperación Técnica Alemana, GTZ, trabaja con la
Facultad Latinoamericana
de Ciencias Sociales (FLACSO), sección México
en la ejecución del proyecto. Asimismo GTZ coordina líneas
de trabajo de este proyecto con diversos organismos de la familia
de las Naciones Unidas, en particular con el Fondo
de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el Fondo
de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM),
el Programa
de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Comisión
Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
que se constituyen así también en organizaciones ejecutoras.
La formación y el perfeccionamiento profesional así
como el asesoramiento que hasta ahora las contrapartes ofrecían
de manera aislada se integran en una gestión común
de conocimientos y oferta técnica y de gestión en
los temas tratados.
Situación
de partida:
Los
estados de la región han expresado nacional e internacionalmente su compromiso
con la equidad de género, así todos los países de la región
han suscrito convenciones internacionales en pro de la igualdad entre hombres
y mujeres como las Convenciones internacionales del Cairo, Beijing o Belén
do Pará. En política doméstica los gobiernos han constituido
y consolidado las oficinas pro-igualdad de género insertas como departamento
de gobierno ocupado en la transversalización del enfoque pro-equidad en
las políticas públicas. Este proceso ha sido acompañado por
un dinamismo excepcional de las organizaciones de mujeres en países y municipios,
así como en redes que los trascienden, como protagonistas destacadas en
el proceso de toma de conciencia y ciudadanía en toda la región.
Esta
confluencia ha obedecido a los avances habidos en el afianzamiento de la perspectiva
de los derechos humanos, y en su seno, los derechos humanos de las mujeres, así
como al creciente consenso encontrado sobre la relación directa entre la
equidad de género y el desarrollo humano de las sociedades y su sustentabilidad,
incluyendo el crecimiento económico, la lucha contra la pobreza y la marginalidad
y el impulso al capital social.
No
obstante debido a la desigualdad de género es consecuencia de una trama
compleja de situaciones históricas, políticas, económicas
y culturales, estos avances, considerando indicadores como participación
política, violencia contra las mujeres, igualdad de salario, no se han
traducido en la eliminación de la discriminación.
Ante
esta situación, organizaciones de mujeres,.así como líneas
gubernamentales pro-equidad han inducido que frecuentemente las políticas
pro-igualdad no han sido provistas de recursos, asimismo las políticas
públicas impulsadas por gobiernos, ya sea a nivel central o municipal,
a menudo tras la proclamación de universalidad esconden sesgos, ya que
las personas que disponen de menos recursos (de salario y propiedades, tiempo,
autonomía y otros) están en desventaja en el acceso a los bienes
y servicios ofrecidos. En esta categoría hay un número desproporcionado
de mujeres en el mundo y las sociedades latinoamericanas y del Caribe no son excepción.
Según
la tendencia descrita, tras una primera impresión de políticas universalistas
y pro-equidad se escondería una distribución desigual de los fondos
y recursos públicos que estaría ayudando a perpetuar la desigualdad,
e incluso podría llegar a aumentarla en ocasiones. Una política
pública eficaz debe tener claridad en cuanto a la situación de partida
de la población y sus grupos meta. Una política pública pro-equidad
de género para maximizar su eficacia requiere que el punto de partida desigual
de hombres y mujeres se refleje en los procesos y desgloses presupuestarios, expresiones
a su vez de la voluntad política. En este punto, la operacionalización
no busca elaborar presupuestos separados para hombres y mujeres sino que procura
que la perspectiva pro-equidad permee la planificación de políticas
públicas y su presupuesto, transformando los procesos de diseño,
ejecución, monitoreo y evaluación, para dar lugar a políticas
y programas cuya implementación reduzca la pobreza y la desigualdad entre
hombres y mujeres, tendiendo a su eliminación, y por tanto limitando la
inercia de su reproducción.
Esta
línea de trabajo promueve para su ejecución alianzas entre tomadores
de decisión de los Ministerios de Hacienda, los organismos pro-equidad
en el seno del Estado y los Ministerios sectoriales, junto con representantes
de Organizaciones No Gubernamentales y de mujeres para promover el involucramiento,
compromiso y protagonismo de los diversos sectores y la intersectorialidad.
Algunos
países latinoamericanos ya han desarrollado iniciativas en el ámbito
nacional y municipal de política fiscal pro-equidad de género. Sin
embargo persisten dificultades en cuanto la sistematización y documentación
de estas experiencias piloto, así como de conexión entre las mismas
a nivel regional. Esta situación provoca un riesgo de inversión
de recursos en líneas de trabajo no evaluadas, así como fatiga y
estancamiento de la perspectiva y falta de renovación a través del
intercambio y la cooperación horizontal.
Objetivo
del proyecto:
Consiste
en que en países y municipios seleccionados se aplique la integración
de los criterios de género en los procesos presupuestarios, que sostienen
las políticas públicas, facilitando a su vez la generación
y sistematización del conocimiento existente en esta área para ponerlo
a disposición de tomadores de decisión, personal técnico
y la ciudadanía en general, fortaleciendo así la gobernabilidad
democrática.
Impacto
esperado: Se espera que a través de una mejor delimitación
de los grupos-meta, las políticas públicas aumentarán en
eficacia y eficiencia, asimismo esta perspectiva incrementará los niveles
de desagregación por sexo y la especificidad de la información,
la transparencia y la rendición de cuentas de dichas políticas y
los presupuestos que las posibilitan.
En
el ámbito socioeconómico se espera que este enfoque facilite a su
vez la visibilización de grupos vulnerables, como personas en situación
de pobreza, indígenas y otros grupos que sufren discriminación estructural
y/o merma de su potencial productivo, contribuyendo de esta manera a la reducción
y eliminación de la pobreza.
En
el ámbito sociocultural se pretende develar los sesgos de género
en la teoría y práctica económica, y contribuir a la definición
de mecanismos y procesos específicos para avalar la equidad de género,
la transparencia, la ciudadanía y la rendición de cuentas en la
planificación, ejecución y evaluación de las políticas
y sus presupuestos.
Este
proyecto busca asimismo hacer una contribución en el ámbito de la
estructura organizacional aprovechando que está estrechamente vinculado
con las estrategias de desarrollo de la contraparte del proyecto (FLACSO) y de
las organizaciones ejecutoras (UNFPA, UNDP, UNIFEM y CEPAL). Mediante el fomento
de la colaboración en una red institucional diversificada, se potencian
de manera eficiente y sinérgica las oportunidades y capacidades existentes
en la región. Este proyecto aspira a profundizar y dinamizar este proceso
a través del involucramiento de las diferentes agencias y organizaciones
en sus iniciativas. |