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Ejes centrales de las negociaciones Unión Europea-América Latina
Segundo documento preparado por la Red Internacional de Género y
Comercio1
La IV Cumbre América Latina - Unión Europea (AL-UE) a
celebrarse en Viena del 11 al 13 de Mayo de 2006 como parte de la estrategia de
asociación acordada por los gobiernos de ambas regiones desde 1999, plantea un
alerta para la sociedad civil latinoamericana. Las organizaciones sociales y de
mujeres se encuentran preocupados y expectantes por el contenido de dicha asociación
biregional, las negociaciones comerciales en curso y sus consecuencias sociales.
La proliferación de Tratados de Libre Comercio (TLCs)
de AL con superpotencias comerciales y
políticas como Estados Unidos o la Unión Europea obedece a la insistencia de éstas
por implementar su agenda comercial mundial de expansión de capitales y
desregulación de mercados internos con el fin de acelerar la apertura de
mercados para sus bienes y servicios.
Que está en juego en las
negociaciones comerciales AL-UE?
El objetivo de estas negociaciones es establecer una zona de libre
comercio que avance más allá de lo previsto en la Organización Mundial del
Comercio (OMC) en materia de bienes agrícolas, no agrícolas o industriales,
prestación de servicios y cuestiones de propiedad intelectual. Las dificultades
inherentes al logro de un objetivo tan ambicioso, se acentúan como resultado de
las profundas asimetrías económicas y de grados de desarrollo entre ambas
regiones, así como por las diferencias en la relevancia relativa que cada
región tiene para la otra, y de los impactos diferenciales de acuerdo.
En las negociaciones AL-UE, uno de los temas centrales y más
controvertidos es el agrícola. En tal sentido se observan las mayores
resistencias –en ambos lados- respecto a las equivalencias de las concesiones
recíprocas. Por ejemplo, cómo se equilibra la apertura que los países de AL
logren en la UE para sus productos agrícolas, con la apertura que AL otorgue a
los bienes industriales y servicios europeos. En otras palabras, cuánto puede
ganar o perder cada región depende de las negociaciones sobre cuotas
arancelarias, sus modalidades y condicionalidades.
Para
el MERCOSUR por ejemplo, tiene particular interés poder alcanzar un acuerdo con
ciertos requisitos mínimos, por ejemplo, plazos amplios - normalmente estimados
en diez años- para la liberalización sustancial del intercambio de bienes.
A
la UE le interesa particularmente que el MERCOSUR (que representa el mayor
volumen de mercado) mejore sus ofertas de apertura para bienes industriales
hasta en un 90%. Sin embargo, el MERCOSUR ha insistido en que su cronograma de
apertura comercial sea más lento que el europeo. Es decir, que se aplique el
criterio de tratamiento especial y diferenciado, dadas las asimetrías de
desarrollo económico existente entre ambas regiones. También falta lograr
acuerdos en cuestiones sensibles y de gran trascendencia desde el punto de
vista defensivo comercial como son las reglas de origen, las salvaguardias
(restricciones a las exportaciones) y la admisión temporaria.
El
MERCOSUR debería además –en la perspectiva europea- ampliar su oferta en
compras gubernamentales y servicios. En compras gubernamentales, de acuerdo a
lo trascendido, el MERCOSUR podría ampliar su oferta. Al concluirse esta nota,
no estaba claro aún el alcance de la eventual oferta de parte de AL, inclusive
entre los socios del MERCOSUR. Existe la presunción que la oferta podría
incluir un margen de preferencia del 5% a favor de empresas europeas en el
acceso a determinadas compras públicas y mediante un procedimiento especial de
consultas. Se trataría, en todo caso, de una preferencia aplicable a compras de
los gobiernos centrales –no incluyendo por tanto las provincias, ni los
municipios ni las empresas públicas, siendo esto último importante en el caso
del Brasil.
En
materia de servicios2, la expectativa de la UE –también
especialmente en el caso del Brasil- se centra prioritariamente a los de
telecomunicaciones, financieros, marítimos y medio-ambientales. El MERCOSUR ampliaría
sus ofertas en relación a las que se están discutiendo en la OMC. Según
evolucione la negociación global, tal oferta podría incluir servicios de
seguros, bancarios y de telecomunicaciones.
Para
la mayoría de países latinoamericanos, el mejoramiento de la oferta europea
debería ser notorio en el caso de los productos agrícolas y en los
agroindustriales. Se trata no sólo de la ampliación de las cuotas arancelarias,
sino también de la flexibilización de sus condicionalidades. La UE ha expresado
su disposición a aumentar cuotas de carnes vacunas, de pollos, de etanol, de
bananas. Este ultimo rubro es de particular importancia para Centro
América y Ecuador que actualmente tienen una fuerte disputa por los aranceles
impuestos a la importación de sus bananos debido a que la UE por razones del
sistema general de preferencias ha favorecido al Caribe con una mayor cuota y
condicionalidades mas flexibles.
En materia de
servicios, la expectativa de Latinoamérica es una mejora en materia de
movimiento temporal de personas3 (calificadas o no calificadas) para
trabajar de forma temporal en cualquier país de la UE. Sin embargo este tema
presenta grandes resistencias europeas. Hasta la fecha, no se conoce con
certidumbre las propuestas negociadoras presentadas por la UE en tal
sentido.
Implicancias para AL
Al
evaluar los bienes y servicios que resultan cruciales para las actividades del
sector exportador, queda de manifiesto la penetración hegemónica de los
capitales extranjeros en sectores claves como son los bancos, las entidades
financieras, las generadoras de energía eléctrica, las empresas sanitarias, las
empresas de telecomunicaciones, los transportes, los servicios de apoyo a la
actividad exportadora, sin mencionar la ingerencia en el propio sector
exportador, concentrado en pocas empresas, la mayoría de ellas de capitales
extranjeros.
En
tal sentido, son obvias las consecuencias negativas que este patrón de
"desarrollo" económico implica para la autonomía en los procesos de
toma de decisiones en este sector y en la economía nacional, en general,
particularmente tomando en cuenta el principio de Soberanía Alimentaria,
incluyendo la seguridad alimentaria de los ciudadanos más vulnerables que queda
totalmente erosionada frente a estas prácticas comerciales.
Las visiones optimistas
frente a los TLC pasan por alto, asimismo, el carácter asimétrico de la
implementación de los acuerdos comerciales que países con economías
pequeñas y vulnerables mantienen con sus socios superpotencias. Como ejemplo de
estas asimetrías, puede mencionarse la reciente decisión de la UE de imponer, a
partir de febrero 2005, restricciones a las exportaciones chilenas de salmón
(salvaguardias). En Chile, quienes se oponen a esta medida sostienen que ella
no cumple con los requisitos establecidos en el TLC Chile-UE, ni con las reglas
de la OMC.
Posicionamiento de la
sociedad civil
Llaman
a la reflexión ciertos ejes que organizaciones sociales y sindicales deben
mantener presente en los actuales procesos de apertura comercial, y
particularmente en vistas a los acuerdos entre AL-UE:
- La libertad de movimiento de los capitales, los
bienes y los servicios, coexiste con fuertes restricciones a la libre
movilidad de la mano de obra. En este sentido la globalización otorga
libertad de movimiento sólo para las cosas pero no para las personas.
- Desde una perspectiva de los derechos, en el
actual sistema, los capitales, los bienes y los servicios adquieren
ciudadanía para residir y deambular libremente por el mundo, mientras que
las personas no son sujetos de derecho, atadas a su marco nacional sin más
libertad de movimiento que aquella que tenían los antiguos siervos de la
tierra en las épocas feudales.
- El carácter asimétrico e incompleto de la agenda
internacional que acompaña a la globalización no incluye, los mecanismos
que garanticen la coherencia global de las políticas macroeconómicas de
las economías centrales; tampoco incluye pautas internacionales para
lograr una adecuada tributación del capital y menos aún, acuerdos para la
movilización de recursos para compensar las tensiones distributivas que
genera la globalización, tanto entre países como al interior de ellos.
- Con el sistema neoliberal y la aceleración de
procesos aperturistas se corre el riesgo de deteriorar una gobernabilidad
adecuada, no sólo en términos económicos -como se ha hecho evidente en el
campo financiero- sino también políticos y sociales.
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