|
EN RIESGO Y DESATENDIDOS: CUATRO GRUPOS DE POBLACION
CLAVE
Extraído de 2006 Informe sobre la epidemia mundial de
SIDA/Red VIH Patagonia
Se reconocen en este Informe
cuatro poblaciones: los profesionales del sexo; los varones que tienen relaciones sexuales con
varones; los consumidores de
drogas intravenosas, y los presos.
En la mayoría de
los países, la prevalencia de la infección por el VIH en
dichas poblaciones tiende a ser mayor que en la población general porque i) sus
comportamientos las exponen a un mayor riesgo de contraer la
infección, y ii) se encuentran entre las mas marginadas
y discriminadas comparadas con otras
poblaciones de la sociedad. Al mismo tiempo, los recursos
destinados a la prevención, tratamiento y atención
del VIH de esas poblaciones no son proporcionales a la prevalencia del VIH, a causa de
una gestión deficiente de los recursos y el incumplimiento
de los derechos humanos fundamentales.
En los países con epidemias de nivel
bajo y concentradas, los programas de prevención del VI entre estas poblaciones, bien
planeados y con una financiación adecuada, han demostrado
ser decisivos a la hora de ralentizar o incluso frenar en seco la epidemia. Por ejemplo, a
finales del decenio de 1980, Tailandia dio un paso decisivo
para ejecutar su programa de "utilización sistemática del preservativo" en los prostíbulos, que
brindaba servicios concentrados de prevención del VIH a
los profesionales del sexo y sus clientes.
Si no lo hubiera hecho, se estima que
hoy la prevalencia del VIH en la población adulta seria del 15%, o sea, diez veces el nivel
actual, de aproximadamente el 1,5% (MAP, 2005). Los países
con epidemias generalizadas que conceden
alta prioridad a la programación del VIH para esas
poblaciones, guiados por la vigilancia epidemiológica,
aseguraran el uso mas eficaz posible de los recursos.
Los profesionales del sexo, los varones
que tienen relaciones sexuales con varones, los consumidores de drogas intravenosas y
los presos están en su mayor parte poco representados y no
tienen voz en los procesos de toma de decisiones que afectan a su vida, incluidas aquellas
relacionadas con el VIH.
No obstante, allí donde han participado
en las respuestas a la epidemia, se han contado a menudo entre los actores mas eficaces en dichas respuestas. La participación de la
sociedad civil en la respuesta al SIDA comenzó en los
países industrializados con las asociaciones de varones que tienen relaciones sexuales con
varones, seguidas en varias partes del mundo por grupos
organizados de profesionales del sexo y consumidores de drogas intravenosas .
Muchas otras poblaciones son también
vulnerables al VIH (por ejemplo, las mujeres y niñas; los jóvenes; las personas que viven
en la pobreza; los trabajadores migrantes; las personas en
situaciones de conflicto y posteriores a conflictos; los refugiados, y las personas desplazadas internamente), y deberían abordarse
igualmente sus necesidades de prevención del
VIH.
RIESGO Y VULNERABILIDAD AL
VIH
El riesgo de contraer el VIH puede definirse
como la probabilidad de que un individuo se infecte por el
VIH bien a causa de sus propios actos, bien a causa de los actos de otras
personas. Por ejemplo, inyectarse drogas con jeringas
contaminadas o mantener relaciones sexuales sin protección
con parejas sexuales múltiples aumenta el riesgo de contraer la
infección por el VIH. La vulnerabilidad al VIH refleja la
incapacidad de un individuo o una comunidad para controlar
su riesgo de infectarse por el VIH. La pobreza, la desigualdad por razón del sexo y el desplazamiento como resultado de conflictos o
desastres naturales son todos ejemplos de factores sociales
y económicos que pueden aumentar la vulnerabilidad de las
personas a la infección por el VIH. Al planear respuestas integrales a la
epidemia hay que abordar tanto el riesgo como la
vulnerabilidad (ONUSIDA, 1998).
|