|
Hace unos días atrás, en el Perú, se descubrió una momia muy bien conservada; en la piel, presentaba tatuajes, y según algunos investigadores se trataba de una guerrera de tiempo de los mochicas. Descubrimiento importante por cuanto a la luz del descubrimiento se comenzarón a tejer hipotesís de lo que representó esta dama en sus tiempos. Aquí un artículo de la República por Pepi Patrón.
OPINIONES
Señoras con Poder
Tenían poder por ellas mismas y no por ser la esposa, la hermana, hija o concubina de un hombre poderoso.
Por Pepi Patrón - Domingo pag.21 - Revista del Diario La República - Lima Perú.
No soy arqueóloga ni historiadora, pero las características del reciente descubrimiento de la tumba de la llamada Señora de Cao, de tiempos de los mochicas, me parecen asombrosas y, por tanto, invitan a la reflexión. Varias veces hemos hablado en esta columna de la relación de las mujeres y el poder, como un tema de igualdad y de democracia en el mundo comtemporáneo. Aun cuando la relación entre las mujeres y el poder religioso o político en la historia del Perú se viene discutiendo hace ya mucho tiempo, de pronto este nuevo hallazago nos confronta con la necesidad de repensar nuestros estereotipos masculinos cuando de gobierno se trata en el Perú prehispánico. Ya conocíamos elementos del poder religioso de las mujeres en los tiempos de los mochicas, a partir de las excavaciones arqueológicas en San José de Moro, también un o de los principales sitios moches. El arqueólogo responsable de dicho trabajo, Luis Jaime Castillo, se tomó la molestia de explicarme la importancia de haber encontrado las primeras tumbas de las sacerdotisas mochicas. Aquellas mostrarían la gran riqueza que era empleada al enterrar a ciertas mujeres, reflejando su alto estatus en la vida de sus sociedades y, en el caso de las sacerdotisas, su importancia en los sistemas rituales. A juicio de este investigador, las mujeres de élite de San José de Moro no sólo fueron ricas, sino también importantes, y esa importancia residía en su propia función, no en su relación con varón alguno. Tenían poder por ellas mismas y no por ser la esposa, la hermana, la hija o concubina de un hombre poderoso. Es más, ese poder quedaba institucionalizado y no dependía de su vínculo alguno con alguien del género masculino. Esto ya es extremedamente interesante. Ahora, con la Señora de Cao, se podría tratar también de poder político. Gracías a la generosidad de dos buenos amigos, y a su gentileza, pude también conversar con el arqueólogo a cargo del equipo que llevó a cabo las excavaciones, Régulo Franco, de la Fundación Wiese. Fue muy enfático en resaltar la importancia de este descubrimiento para entender de una manera distinta la estructura de poder no solo en la sociedad mochica sino en el Perú prehispánico en general. Significa una gran revolución, en la medida en que todo parece indicar que es el primer caso de una mujer gobernante (¿a?) hace muchísimos siglos, que cuestionaría nuestra visión puramente patriarcal del poder en sociedades antiguas. Cierto, se está recién investigando la identidad de la misteriosa señora, pequeña de estatura y que murió muy joven. Pero según el arqueólogo Franco, tanto el hecho de haber encontrado la tumba en un mausoleo dentro del templo mayor, cuanto la cantidad y calidad de los ornamentos que acompañaban el cadáver, hace pensar en una mujer muy, muy poderosa. Poderes no solo políticos, sino también mágico-religiosos. Todavía queda mucho por estudiar de los tatuajes presentes en su bien conservada piel. O del papel de algunos de los símbolos de poder que la acompañaban. !Imagínense¡ Mujeres con estatus de gobernante hace más o menos 1,600 años; sí en nuestro propio Perú, antes de los españoles, antes de los Incas. Identidades femeninas cuya función en la sociedad estaba desligada de las labores domésticas y de la crianza de los niños. Allí tienen ustedes tiempos y tradiciones en los que la figura de la primera dama hubiera resultado, por decir lo menos, irrelevante. Cuán cierto resulta eso que siempre nos dicen los arqueólogos e historiadores, así como el Informe Final de la CVR; solo mirando bien nuestro propio pasado, con sus glorias y sus miserias, podemos entender el presente y forjar un mejor futuro para todos y todas, poderosas y menos poderosos.
|