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Recibimos y divulgamos
Gracias
ana maria
Confederacion de las Mujeres de Brasil
filaida á la FDIM
Patagonia Ciber Fem El dolor de una madre
Cindy Sheehan
En toda mi vida lo único que siempre
anhelé fue ser madre. Jamás ni siquiera pensé en hacerme de una carrera porque
siempre quise tener hijos. Mi propia familia fue bastante disfuncional durante
mi niñez y sencillamente lo único que yo quería era tener una familia propia a
quien amar y educar.
Cuando Casey resultó muerto en la malhadada guerra lucrativa de
George, nuestra familia quedó destruida. Muchas personas bien intencionadas me
decían: al menos todavía te quedan otros tres hijos. Aunque eso es técnicamente
correcto, no sirve de mucha ayuda. ¿A quién puede ocurrírsele decir a una
persona a la que se le ha amputado un brazo: “Bueno, perdiste un brazo, pero al
menos te quedan otros 3 miembros?" Me siento muy afortunada de estar bendecida
con una familia tan maravillosa y grande. Conozco a muchas madres cuyos únicos
hijos fueron robados por BushCo en su ambición de dinero y poder, pero yo soy la
madre de cuatro, no de tres; y Carly, Andy, y Janey tenían a un hermano mayor,
que siempre fue parte de sus vidas, y fue asesinado por mentiras.
Yo no estaba planificando tener más hijos, mi bebé tiene 20
años y yo paso de los 50, pero tener que extirparme el útero el otro día no fue
menos traumático ---allí llevé y alimenté a los cuatro amores de mi vida y eso
era parte de mi. Me recuperaré de la cirugía y finalmente será agradable dejar
de sangrar y recuperarme físicamente. Sin embargo, el dolor de parto y el dolor
que estoy sintiendo en estos momentos no son nada en comparación con el dolor
que sentí el 4 de abril de 2004 cuando me enteré de que mi hijo mayor había
recibido un disparo en la cabeza en una emboscada por parte de combatientes de
la resistencia iraquí que querían que él y los Estados Unidos de América se
fueran de su país. Jamás podré recuperarme totalmente del dolor de perder a un
hijo. Las heridas se restañan; las incisiones sanan; los huesos fracturados se
corrigen; pero no es fácil, por no decir imposible, volver a armar un corazón
hecho añicos por la muerte de un hijo.
Sigo aquí en Texas recuperándome de las intervenciones
quirúrgicas a las que se sido sometida, y para la semana que viene espero estar
en condiciones de ir a protestar contra George con el Alcalde Rocky en Salt Lake
City y pienso estar totalmente bien para cuando regrese a Crawford para el fin
de semana del Día del Trabajo. Al parecer George Bush es un "tipo normal" que se
reúne con sus electores, de modo que espero ansiosamente lograr finalmente la
reunión que llevo pidiendo desde hace un año para encontrarme con él.
Quiero la reunión para recitarle a George todos sus engaños. Si
él o los demás neoconservadores nunca dijeron las palabras exactas: "Saddam
ordenó el ataque del 9 de septiembre", sí repitieron una y otra vez las
conexiones y también nos dijeron que Saddam tenía armas de destrucción en masa y
que Saddam estaba tratando de comprar óxido de uranio bruto del Níger. Quiero
reunirme con George para poder expresarle en términos muy humanos y emotivos lo
doloroso que es sepultar una parte de sí mismo. Aunque no sea por mentiras, no
es natural ni normal sepultar a un hijo. Quiero reunirme con George para
exigirle que haga que nuestros otros hijos salgan de la pesadilla de Iraq y
regresen a sus hogares, incluso mientras los belicistas están activando a más
infantes de marina para ir al Medio Oriente, y que no deje que mueran otros
soldados que solo quieren regresar a casa.
Quiero la reunión porque no quiero que ninguna otra madre
sienta este dolor innecesario e implacable. Aun cuando algunas personas tratan
de diabolizarme y atribuyen motivos siniestros a mi búsqueda de la paz, este es
mi objetivo básico. Ningún otro.
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