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No creo que sea cuestión de derecha o izquierda ya que en todas partes tenemos de todo, debemos de exigir que esto no que de impune.....el dinero no debe de borrar, ni sepultar los derechos humanos, ni de mujeres, hombres o niños/as. Debemos de presionar para que la gentita de Fox no pase. Teresa Salazar/Equidad de Genero.blog.
Nuestra solidaridad con Lydia Cacho, que sufre
persecución por su posición de conciencia
Ana Claudia Vaughan/Contenidos
Lydia Cacho publica su novela Muérdele el corazón,
donde trata el caso de una ama de casa
La ultraderecha impregna las políticas públicas contra el sida
La periodista
afirma que la doble moral de la sociedad afecta las campañas contra el
mal
Este libro lo
escribí para tratar de alejarme de las tensiones de los procesos judiciales,
afirma
ERICKA MONTAÑO GARFIAS /Diario La
Jornada/México/Red VIH Patagonia
Lydia Cacho emprende una aventura literaria
Foto Marco Peláez
Nada ha cambiado en México en cinco años. Las personas que
viven con VIH-sida siguen enfrentando el rechazo y cada vez más mujeres son
contagiadas por sus maridos, mientras las políticas públicas se han impregnado
de manera casi silenciosa por la ultraderecha insertada en la administración
foxista, pese a los grandes esfuerzos de activistas sociales que tratan de hacer
la diferencia en este país en términos de esa enfermedad.
Este es el balance que hace la periodista y activista social
Lydia Cacho (DF, 1963), quien después de su libro Los demonios del edén: el
poder que protege a la pornografía infantil (Grijalbo) publica su novela
Muérdele el corazón bajo el sello Plaza y Janés, de la cual habla para
La Jornada.
En el primero su labor periodística la llevó a denunciar la red
de pederastia que involucra a grandes empresarios y a enfrentar una demanda por
difamación por parte del industrial Kamel Nacif en un proceso que todavía
continúa.
En el segundo, Lydia Cacho recurre a la ficción, a un ejercicio
literario, para hablar del VIH-sida en México, al darle voz a Soledad,
profesora, madre y ama de casa contagiada por su esposo, situación cada día más
común en nuestro país.
Muérdele el corazón se publicó hace unos años con el
nombre de Las provincias del alma, y obtuvo el premio de Documentación y
Estudios de Mujeres AC, "pero creían que era casi una autobiografía; cuando
aclaré que no, entonces me retiraron el premio. Fue muy curioso, al final se
publicó, ya sin el premio, y las dos ediciones se agotaron", recuerda la
directora del Centro Integral de Atención a las Mujeres.
El proceso de rescritura ha sido muy intenso, señala Lydia: "Lo
que hice fue tomar esa novela, que ya estaba escrita, en estos momentos que han
sido muy difíciles para mí, esos nueve meses recientes, sobre todo los primeros
del año y, en lugar de ser una catarsis para otras mujeres, se convirtió un poco
en la mía.
"Me resguardé en la historia de Soledad para trabajar algunos
detalles, pero también para cambiar de tema a toda esta persecución, los
juicios, que tienen consumida mi vida desde hace nueve meses. Encontré con mayor
claridad algunos detalles que no había visto en el trabajo anterior, sin alterar
la esencia de la historia.
"Me interesaba mucho, añade, que el lector pudiera sentir el
cambio en el lenguaje de la protagonista, quien va escribiendo su historia en
forma de diario. Soledad comienza escribiendo como un ama de casa que tiene un
descubrimiento atroz: 'estoy enferma, soy seropositiva, ¿qué voy a hacer con
esto?' Conforme se transforma su vida, su lenguaje se va haciendo más complejo,
se interna en sí misma y transforma su vida y la forma de narrarla.
"Ese cambio en el lenguaje es un elemento importante, porque me
parece que todos los seres humanos, en la medida en que podemos internarnos y
hacer una exploración del alma, vamos encontrando nuevas palabras, nuevas
frases, nuevas formas de expresarlas que antes no conocíamos."
Soledad narra su vida y por conducto de ella conocemos lo que
ocurre con quienes han sido contagiados: la pérdida del trabajo, el rechazo de
la sociedad, la mala atención en los centros de salud públicos, pero también la
ayuda de personas que ya se separaron de los prejuicios y que buscan
alternativas para mejorar la situación de los enfermos por medio de centros de
apoyo o simplemente con tenderles la mano.
"En México estamos muy atrasados: por una parte está lo que se
muestra en términos de publicidad y lo que se habla de VIH-sida, lo que se
publica -aun con la existencia de medios muy concretos, como Letra S, el
suplemento de La Jornada, con el fin de que la gente se entere, se
sensibilice, se eduque-, y por otra una contracorriente dominada por una doble
moral" que trata de minimizar el problema.
En Muérdele el corazón no se puede hacer una separación
entre la periodista y activista social y la autora de ficción. "Espero lograrlo
algún día, pero en este libro está muy presente la perspectiva de la activista
social y no me molesta, me parece que está justificada y que además toma la
literatura como un medio para tocar temas que están rebasados por la realidad.
Muchas veces e dice que la ficción supera a la realidad, pero en el tema del
VIH-sida la ficción era necesaria para soportar la realidad. Creo que la
literatura es un buen medio para narrar estas historias."
La novela "es dolorosa pero también explora ámbitos tanto de
hombres como mujeres. A todos los seres humanos nos hace falta explorar, porque
casi siempre tenemos que enfrentarnos a momentos dramáticos, a situaciones
límite, para hacer este viaje a las provincias de nuestra alma. En este caso me
parece que el logro de la historia de Soledad es ir buscando razones para vivir
o, a lo mejor, razones para morir".
Muérdele el corazón se presentará el martes 12 de
septiembre a las 19:30 horas en el Museo Casa del Risco (Plaza San Jacinto 15,
colonia San Angel).
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