| La civilización de la selva |
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Por Vandana Shiva *
IPS/Patagonia Ciber Fem
Sí es posible asegurar que los tigres, las tribus, los
árboles y todas las otras formas de vida sean protegidas y puedan continuar su
viaje evolutivo en paz y armonía, escribe en esta columna exclusiva para
Tierramérica la activista india Vandana Shiva.
NUEVA DELHI.- Hasta hace poco los indios se
identificaban como Aranya Sanskriti, o sea la Civilización de la Selva. Según el
poeta Rabindranath Tagore, la peculiaridad de la cultura india consiste en su
definición de la vida en la selva como la más alta forma de evolución cultural.
En “Tapovan”, Tagore escribió que “la civilización india se ha
caracterizado por ubicar sus fuentes de regeneración –material e intelectual- en
las selvas y bosques, no en la ciudad. La cultura que ha surgido de la selva ha
sido influida por los diversos procesos de renovación y reafirmación de la vida
que están siempre actuando en el ambiente selvático y que varían de una especie
a la otra, de una estación a la otra y en su apariencia, su sonido y su olor”.
Actualmente tenemos problemas para proteger nuestros sistemas esenciales
de apoyo a la vida y al corazón de nuestra identidad como civilización porque
hemos sacrificado “el principio unificador de la vida en diversidad, del
pluralismo democrático, que se había convertido en el principio de la
civilización india”.
Lo hemos hecho en aras de las categorías
reduccionistas del pensamiento occidental que desechan la coexistencia. El tigre
se opone a la tribu, la tribu se opone a los árboles. La dependencia mutua y la
afinidad están siendo reemplazadas por el antagonismo, la polarización y la
exclusión que amenazan a todos: a las tribus, a los tigres y a la biodiversidad
de las selvas y bosques.
Esta polarización entre la protección de las
especies humanas y no humanas en nuestras selvas ha sido evidente en dos
intensos debates que han acaparado la atención de la nación en meses recientes:
uno sobre la creciente desaparición en India de los tigres, cuyo número ha caído
de 40 mil hace un siglo a menos de tres mil ahora, y el otro sobre las tribus
registradas (a las que la Constitución india reconoce derechos específicos) y la
ley de Reconocimiento de los Derechos de la Selva. Las tribus, que comprenden
algo más del 8 por ciento de la población india, han sido desplazadas de sus
hogares en las selvas para dar paso a represas, minas y autopistas.
Las
leyes para la conservación de la selva de la época colonial de la India se
basaban en los prejuicios occidentales de que las especies humanas y las no
humanas no pueden coexistir, de que los parques deben estar sin gente y de que
los asentamientos humanos no deben tener biodiversidad.
Esta es la
premisa de la teoría de la Terra Nullius que apuntaló la colonización. De
acuerdo con ese paradigma de la “propiedad”, si la tierra y las selvas han sido
conservadas en su estado original, o sea que no han sido “desarrolladas”, no
pertenecen a sus habitantes originales . Cuando colonizó Australia, el gobierno
británico hizo uso de esa teoría para justificar el despojo de sus tierras a los
indígenas que allí vivían desde al menos 60 mil años.
Los colonialistas
británicos no reconocían que la tierra estaba siendo usada porque los indígenas
la utilizaban de una manera diversa. De ese modo fueron ignorados sus derechos.
Sin embargo, como dictaminó en 1992 la Alta Corte en el famoso Caso Mabo, el no
reconocimiento no extingue los derechos. La Ley sobre el Derecho de los Nativos
dictada en Australia en 1993, al igual que la propuesta Ley Tribal de India
ahora, reconoce la continuidad de los derechos de los aborígenes.
Las
tradiciones indígenas de la India se han basado en la diversidad, el pluralismo,
la multifuncionalidad y la no exclusividad. La ley de reconocimiento de los
derechos tribales fortalecerá la protección de las selvas al proporcionar
seguridad legal a los verdaderos guardianes de nuestra naturaleza.
El
sustento económico basado en la conservación del medio ha mantenido vivas tanto
a las tribus como a las selvas. Y si hoy se han empobrecido no es porque la
biodiversidad y el sustento basado en el uso tribal tradicional del medio
selvático no genere riqueza sino porque fuerzas comerciales externas se han
apropiado de esa riqueza.
En “The Agricultural Testament” (El Testamento
agrícola), Sir Albert Howard escribió: “En la agricultura de Asia nos
encontramos ante un (antiguo) sistema campesino de cultivo de la tierra que, en
lo esencial, se estabilizó muy tempranamente en el continente. Lo que hoy está
ocurriendo en los pequeños campos de labranza de India y China ya ocurrió hace
muchos siglos. Las prácticas agrícolas en Oriente han superado la prueba suprema
y son ya tan permanentes como las de la selva primitiva, las praderas y los
océanos.”
Estos principios de producción tradicional pueden ser
integrados con un manejo diversificado y multifuncional de los bosques, que
conserve a las diversas especies y proteja tanto a la selva como al sustento de
su gente. Podemos, si nos preocupamos por ello, asegurar que los tigres, las
tribus, los árboles y todas las otras formas de vida sean protegidas y puedan
continuar su viaje evolutivo en paz y armonía.
Si fracasamos, porque
nuestras miras estrechas nos ciegan y no nos permiten ver cuáles son nuestros
más amplios deberes, terminaremos por destruir los fundamentos de nuestros
sistemas de vida.
* Escritora y defensora de los derechos de
la mujer y del medio ambient
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