La Canción "Muñeca Rota"....quien rompió tus ilusiones, quien te hizo trizas. Esto es Intolerable!!!!!
!! MELISA PATIÑO - LIBERTAD YA!! _______________________________________
Kolumna Okupa. Melissa Patiño, libertad ya
¿Puede una muchacha peruana de veinte años pretender organizar un sabotaje a las cumbres?
Por Rocío Silva Santisteban
(in) justicia. Melissa Patiño es una víctima del miedo al rebrote del terror que nos acosa cada día. |
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De todas las personas con las que me encuentro entre los muros del
Establecimiento Penitenciario Chorrillos II todos los lunes por la
tarde, ella era con la única que no hubiera deseado encontrarme. Estaba
con un libro de Armando Robles Godoy entre los brazos, un polo claro,
sus lentes de lectora empedernida y un rostro sereno pero absolutamente
triste. Como sostiene Pilar Coll, cuando una va a la cárcel sabe que no
visita inocentes, pero cuando se encuentra con alguien como Melissa
Patiño, entiende que el sistema no sólo es injusto sino incluso
perverso.
No quise escribir públicamente nada al respecto
cuando recibía los innumerables correos electrónicos pidiendo su
libertad porque no tenía mayores referencias. Desde afuera, mujeres
solidarias como Susana Reisz, Francesca Denegri y Mariela Dreyfus me
preguntaban por ella. Yo no sabía nada, excepto que era enamorada de
Giancarlo Huapaya, un poeta del cono norte a quien conocí en uno de los
recitales que organiza Álvaro Lasso. Por eso mismo, para enterarme
bien, le pregunté a Javier Arévalo, sobre quien no puede pesar ninguna
sospecha de acercamiento radical ni político de ninguna índole. Javier
la había convocado para trabajar con él en el hermoso proyecto Recreo
que dirige y que está centrado en la difusión de la lectura. A Javier
lo conozco desde hace muchos años y sé que si suscribe una defensa de
Melissa Patiño no es por empatía emocional, sino por argumentos
racionales.
Javier me confirmó lo que sospechaba: Melissa es una
muchacha, estudiante universitaria de administración en la Universidad
Nacional Mayor de San Marcos, con vínculos con colectivos literarios y
un activismo literario en su distrito, que fue invitada a Quito para
participar en la Coordinadora Continental Bolivariana en lugar de un
amigo de Stereo Villa. Un infeliz endose que, a estas alturas y en el
Pabellón C de delincuentes comunes del penal de "máxima seguridad" para
mujeres, es un pasaje para una de las peores temporadas en el infierno
que le ha tocado vivir.
Según me comenta Melissa brevemente, ella aceptó la
invitación por conocer Quito, porque, como toda joven, quería viajar
por América Latina y poder pisar otras ciudades, latear por esas
calles, y reconocerse en las librerías y los parques, que fue lo que
hizo cuando estuvo allá. El local de la reunión fue la Universidad
Politécnica y la Casa de la Cultura de Quito, donde ella asistió a
conferencias de indígenas mapuches y otros ponentes, pero cuando podía
se escapaba para conocer la ciudad, la Universidad Católica y el Café
del Libro.
Cuando hablé con Javier, y después de escuchar la
historia de Melissa, supuse que el Poder Judicial no iba a dar inicio a
un proceso, y si lo hacía, en todo caso iría a dictar orden de
comparecencia. Pensé que si el jueves anterior escribía sobre ella, a
la hora que se publicara el artículo, ya estaría en libertad; incluso
porque sus abogados habrían interpuesto un recurso de hábeas corpus.
Pero el lunes me quedé impactada al verla en la cárcel de máxima
seguridad. ¿De qué se le acusa? Ella me dice que formalmente no se les
ha notificado, pero que se trataría de un delito de intentar sabotear
las cumbres. ¿Puede una muchacha peruana, de veinte años, pretender
organizar un sabotaje a las cumbres y regresar al país tan campante? Y,
además, todo esto perpretado desde ¡¡¡¡la Casa de la Cultura de
Quito!!!!, local oficial del encuentro de la CCB. Ella me ha comentado
que conoció a las demás personas con las que viajó en la misma agencia
de transporte Flores, es decir, unos minutos antes de tomar el bus que
la llevaría hasta Tumbes, primero, y a Quito luego.
La criminalización de la sospecha nos puede llevar a
enfrentarnos nuevamente con un escenario favorable para la intolerancia
y la discriminación (y me refiero a todas las partes). Si las
actividades que se realizaron en Quito fueron públicas e incluso
televisadas por los medios, ¿es acaso factible que, posteriormente, se
diga que se trata de actividades sospechosas? Es cierto que varios
funcionarios públicos están interesados en "pantallazos" mediáticos que
nuevamente, y de manera irresponsable, actualicen y pongan en agenda un
tema inflado: un rebrote del terrorismo. Pero estos intereses
subalternos no pueden imponer su lógica perversa para que una muchacha
de 20 años esté entre rejas por una sospecha difusa en un caso confuso.
No hay que repetir los errores que el Informe de la CVR ha señalado con
tanta lucidez. Por eso mismo Melissa Patiño debe estar en libertad ya.
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